
Con la llegada de nuestro bebé, vienen un montón de consejos y también unas “sugerencias” que están muy lejos de la realidad.
Muchas veces las personas arrastran estos mitos desde hace años sin pararse un momento a averiguar si es cierto o no, sin preocuparse por pensar en que un “consejo” basado en mitos, puede llevar a que que una mamá termine con la lactancia materna o incluso, poner en peligro la vida de su bebé, como ha pasado últimamente donde una ola de envenenamientos ha ocurrido cuando las mamás o algún familiar, le da infusiones a los recién nacidos, ya sea para “supuestamente” ayudarlos a dormir, a detener el estreñimiento, etc.
Por eso, con ayuda de la Dra. Rosy Barroso, quien es Médico Cirujano egresada de la Universidad Central de Venezuela, Pediatra graduada del Birmingham Children’s Hospital de Inglaterra, neonatóloga, inmunóloga y consejera de lactancia materna, vamos a aclarar algunos “famosos” mitos. Llegué a ella luego de probar a un montón de pediatras en Miami y en Caracas, hasta que finalmente tuve suerte. Siempre he pensado que la relación con el pediatra de nuestros hijos es súper importante, sentirnos cómodos y más que todo: confiados de que estamos en buenas manos, es imprescindible. Siempre me iba de consulta con otros pediatras, insegura y con dudas… Ella podía pasar todo el tiempo que necesitara para instruirme y despejar todas mis preguntas, comprobarme que lo que decía era así y prepararme para manejar cualquier situación, siempre firme en sus palabras, pero con mucho amor.
Actualmente está viviendo en Madrid, España. Pero ni el cambio horario impide que me ayude a aclararles a todas las mamás pollito, estas dudas sobre los mitos de la maternidad.
Una mamá no puede comer mientras amamanta porque le dan gases al bebé.
¡FALSO!
Se recomienda que una mamá no coma mientras amamanta sólo por razones de seguridad, especialmente cuando el bebé es recién nacido, pues suelen ahogarse con más frecuencia y el hecho de estar comiendo puede atrasar la reacción inmediata de la madre por auxiliar al niño, y cuando ya el bebé va creciendo, se sugiere no amamantar y comer al mismo tiempo, por respeto al tiempo que tiene la mamá para disfrutar de su comida.
Una mujer con implantes no puede amamantar.
¡FALSO!
El hecho de que una mujer tenga implantes de senos no afecta la lactancia. El implante no reemplaza a la glándula mamaria, ni reduce la cantidad de leche que pueda producirse, el bebé hace succión directa del pezón y entre más estímulo, más leche producirá. La única forma de que un implante de seno afecte la lactancia, es que se dañe la glándula o sus conductos durante la intervención quirúrgica.
Después del año se le debe quitar la lactancia materna al bebé porque la leche “se vuelve agua”
¡FALSO!
La Academia de Pediatría sugiere la lactancia exclusiva (sin agua siquiera) hasta los 6 meses, a partir de allí, la composición de la leche siempre es la misma, no pierde nutrientes ni propiedades, lo que cambian son las necesidades del bebé y es obligatorio empezar la alimentación complementaria para ayudar al desarrollo físico, neurológico y su dentición.
Si una mamá pasa por una emoción fuerte, deja de producir leche
¡FALSO!
Si una madre está atravesando una situación difícil o toma medicamentos antidepresivos, no debe lactar (estos fármacos están contraindicados) ni manipular sola al bebé por medidas de seguridad. Si el caso no está siendo medicado, y se trata de emociones fuertes, no afecta la composición de la leche en lo absoluto, es mentira que se pone verde o agria, obviamente el bebé se sentirá alterado por el estrés que le transmite su mamá físicamente. Incluso si la madre le diera un tetero al bebé y estuviese de mal humor, lo sobresaltaría.
La leche no se va a acabar por una emoción, lo que puede disminuir la producción es que la madre se aleje del bebé o no se sienta apta para amamantarlo en largos períodos y no haya estimulación.
Si el bebé se ahoga, hay que soplarle la mollera / el bebé tiene que usar gorro para que no le entre frío por la mollera
¡FALSO!
La llamada “mollera” es la fontanela, y aunque es una zona que tarda en madurar, no permite la entrada de aire, tiene una membrana muy resistente que recubre al hueso.
No hay que cortarle las uñas al recién nacido hasta que pase una semana / No hay que cortarle el cabello al bebé hasta que hable
¡FALSO!
No existe conexión entre uñas y cabello con el habla, son faneras cutáneas, externos a la piel y se deben cortar por higiene.
Si una embarazada o una mujer menstruando carga a un recién nacido, lo pone “pujón”
¡FALSO!
No hay pruebas científicas que relacionen estos hechos, y si un bebé tiene el reflejo de pujar constantemente, puede deberse a problemas gastrointestinales, cólicos, alguna intolerancia, etc, y siempre debe ser consultado con un pediatra.
¿Qué te parece? Estos son algunos de los taaaaaaaaantos mitos que nos repiten tantas veces cuando estamos embarazadas o acaba de nacer nuestro bebé y lejos de ayudar, nos vuelven locas y para nada, porque ya ves que son FALSOS. Recuerda que siempre debes buscar la opinión de un profesional ante cualquier duda, y tu instinto de madre también te ayudará. Un montón de veces te harán recomendaciones locas, si no te parece lógico, ignóralas, no experimentes.
Gracias a mi Dra. Rosy por su tiempo, cariño y paciencia, si alguna mamá pollito quiere contactarla (la recomiendo de ojos cerrados) no dude en pedirme su teléfono o correo de contacto, ella está en Madrid, España.
Y muuuuuchas gracias a ti, que estás leyendo esto, espero que te haya sacado de dudas. Un besito!
