
El momento del parto naturalmente trae para nosotras una carga de miedo y estrés, que tal vez sean disipadas tras tener a nuestro bebé y ver que no fue tan malo como esperábamos. Puede que no sientas el dolor que imaginabas, que sea más rápido de lo que te contaron, que el apoyo de tu familia y doctor te motivara o que simplemente, el hecho de tener a tu mini pollito en brazos, haga que olvides todo.
Pero qué pasa si te cruzas con un personal médico que convierta esta experiencia en una pesadilla? Sí, eso pasa en pleno 2019 y se ha vuelto más común de lo que pensamos, incluso si ya tuviste hijos, puede ser que hayas vivido alguno de esos abusos y pensaras que era parte del procedimiento.
Pero, ¿qué es la violencia obstétrica?
Es cualquier forma de agresión por leve que parezca, de parte de miembros médicos hacia la embarazada o su recién nacido y califica como violencia de género ¿CÓMO? No creooo que me peguen ni me insulten, no? Bueno, puede llegar a eso, pero también cuenta como violencia obstétrica:
- Que te hagan procedimientos quirúrgicos que no sean estrictamente necesarios e impliquen más sufrimiento.
- El hecho de que te administren medicamentos sin decirte qué son o para qué.
- Que apliquen procedimientos sin tu permiso como hacerte una episiotomía porque para ellos es normal (la episiotomía es un corte quirúrgico que se realiza justo antes del parto en el área muscular, que está entre la vagina y el ano (el área llamada perineo) para ampliar la apertura vaginal)
- Realizar un tacto vaginal entre varias personas.
- No darte información aunque la pidas.
- Responderte con ironías, sarcasmos o hacer chistes sobre tu situación, raza, religión, estatus social, etc.
- El uso de fórceps si no se requiere.
- Que te separen de tu bebé tras el parto sin informarte sobre su estado o a dónde lo llevan.
- Que le den leche de fórmula a tu bebé sin tu consentimiento.

Pueden hacerte pensar que al momento del parto todos deciden menos tú, pero para que puedas evitar cualquiera de estos maltratos y muchos otros, puedes planificar con tu médico de cabecera, un plan de parto. Si tu obstetra se muestra renuente a adaptarse a alguna de tus peticiones, no te informa de los procedimientos de ese día, se molesta o se niega con facilidad cuando sugieres o preguntas algo, considera cambiarlo.
Por exagerado que parezca, un giro negativo en tu parto, puede influir en tus decisiones sobre un próximo hijo, pueden dañar tu cuerpo, pueden afectar tu autoestima y contribuir a una depresión postparto severa.

Ten presente que aunque tu doctor o sus enfermeras tienen años de experiencia, si algo te dice que no están haciendo lo correcto, no te sientes cómoda con su manejo de la situación, estás en TU DERECHO de reclamarlo y exigir un cambio, no aceptes chantajes, malos tratos ni amenazas por manifestarte, el momento de la llegada de tu bebé debe ser lo más acogedor, con soluciones eficaces y seguras para ti y tu mini pollito, deben transmitirte empatía y cariño, que aunque sea el parto número 1 millón que estén atendiendo, te hagan sentir como si fuese el primero que tuvieran y puedas sentirte confiada en todo momento.
