Había una vez…

Mamá pollito nace en medio de la maravillosa locura de ser madre de dos niñas a los 23 años y ver la constante presión social en la maternidad… Tantas opiniones, críticas, obligaciones, exigencias, la rapidez con la que llega este trabajo de 24 horas, 7 días a la semana, para el que nadie te prepara pero que la naturaleza se encarga de dotarte como un súper poder.

Vives tantas cosas al día, que te das cuenta de que no puedes hacer más que seguir y seguir, arreglando aquí, limpiando allá, vistiendo, desvistiendo, haciendo comida, educando con amor y disciplina, todo bajo la mirada inclemente de los que te rodean, sintiendo muchas veces que vas a explotar con tantas responsabilidades que para los demás no es más que “quedarte en casa cuidando a los niños”.

Ahhhhhh… diciéndolo así suena exhaustivo, no? Pues no es así, es peor! Pero no hay que asustarse, sientes que a veces te ahogas en un vaso de agua y de repente, te lanzan un salvavidas… Lo agarras, sales del agua y ves que eso que te rescató fue nada más y nada menos que un besito de tu hijo, un abrazo o un “te quiero mami”, y entiendes que eres más afortunada de lo que la prisa de la rutina te deja ver.

¡Por eso estoy aquí! porque quiero mostrarte que no estás sola, que la maternidad tiene altos y bajos, que vas a enloquecer, que a veces llegará la noche y te darás cuenta de que no has ni orinado!, que vas a esconderte para comerte un dulce, que vas a apreciar la ducha como nunca, porque es el único momento a solas que tienes… Pero así como vas a anhelar estar sola 5 minutos, extrañarás inmediatamente a tu hijo, así como enloquecerás hasta querer rodar por el piso gritando, te darás cuenta de lo infinita que es tu paciencia y que la vida de madre es dura, pero debes amarla mientras recoges esos jugueticos por el piso, limpias el agua que se les botó, los enseñas a ser grandes y sin darte cuenta, llega el día en el que lo son y ya no tienes nada desordenado que limpiar ni a quién enseñar o corretear para bañar… y desearás este caos de vuelta. Así que disfruta esta montaña rusa en la que subiste desde que descubriste que estabas embarazada.